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4.1 Principios y valores

  • Foto del escritor: Julia Perellon Mancebo
    Julia Perellon Mancebo
  • 30 may 2025
  • 4 Min. de lectura

Bloque 4: El Perfil de las y los Profesionales en Reclutamiento y Selección





El ejercicio profesional del reclutamiento y selección de personal debe estar guiado por una sólida base ética y un compromiso con valores fundamentales que garanticen que todos los procesos de atracción de talento humano se lleven a cabo de manera justa, incluyente, equitativa y transparente. Estos principios son esenciales para asegurar que las decisiones tomadas dentro del ámbito organizacional respondan no solo a necesidades técnicas, sino también a un profundo respeto por la dignidad de las personas y por los derechos humanos.

Entre los valores más destacados que deben guiar la práctica del profesional en esta área se encuentran la imparcialidad , la equidad, la legalidad , la confidencialidad , y la no discriminación . A continuación, se explican con mayor profundidad:


Imparcialidad: Este principio hace referencia a la necesidad de evitar cualquier juicio o preferencia subjetiva que pudiera favorecer injustamente a un aspirante sobre otro. Un proceso de selección imparcial se sustenta en criterios previamente definidos, objetivos y directamente relacionados con el perfil del puesto. Es decir, las decisiones deben estar fundamentadas en datos observables y verificables, evitando prejuicios o suposiciones personales (Werther & Davis, 2010). En la práctica, esto se traduce en aplicar los mismos instrumentos, entrevistas y criterios de análisis a todos los candidatos.


Equidad: Este valor implica otorgar las mismas oportunidades a todas las personas que participan en un proceso de selección, sin importar sus características personales o antecedentes sociales. Para lograrlo, es necesario aplicar los mismos criterios de evaluación y ofrecer condiciones similares durante todo el proceso. La equidad fomenta un entorno competitivo justo, en el cual se valoran las competencias y habilidades reales de cada postulante (Chiavenato, 2011). También es importante considerar ajustes razonables para personas con discapacidades u otras condiciones particulares.


Confidencialidad: La protección de los datos personales y de los resultados obtenidos por los candidatos durante el proceso de evaluación es una responsabilidad ética y legal. Solo las personas directamente involucradas y autorizadas dentro del equipo de selección deben tener acceso a esta información. La confidencialidad evita la exposición innecesaria del aspirante y protege su integridad profesional y emocional (López Cabanillas & López, 2020). Este principio también se extiende al manejo de pruebas psicométricas (10), entrevistas grabadas, y referencias laborales .


No discriminación: Uno de los pilares fundamentales en el reclutamiento ético es garantizar la igualdad de oportunidades. La no discriminación implica que las decisiones de contratación se deben tomar sin importar el género, edad, nacionalidad, orientación sexual, religión, condición socioeconómica, discapacidad, o cualquier otra característica personal que no esté directamente relacionada con el desempeño del puesto. Esta práctica está alineada con los derechos humanos y las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2015), que promueven entornos laborales inclusivos y diversos.


Legalidad: Todos los procesos de reclutamiento y selección deben desarrollarse dentro del marco normativo que rige el trabajo en cada país. En el caso de México, la Ley Federal del Trabajo establece lineamientos claros sobre los derechos y obligaciones de empleadores y trabajadores. Cumplir con la legalidad garantiza la transparencia del proceso y resguarda a la organización de posibles conflictos legales (Ley Federal del Trabajo, 2023). También implica respetar las normativas relacionadas con la protección de datos personales y la no discriminación laboral. Además, el cumplimiento de normas como la NOM-035  fortalece la cultura del bienestar organizacional.


Estos principios no son meros ideales teóricos, sino guías prácticas que deben reflejarse en cada etapa del proceso de reclutamiento y selección: desde la redacción de la vacante, pasando por las entrevistas, la aplicación de pruebas, hasta la contratación final. Adoptar estos valores genera confianza, fortalece la reputación institucional y mejora la calidad del talento incorporado.


Lectura recomendada


  • Guillén, M. (2006). Ética en las organizaciones: construyendo confianza. Pearson Educación.

    Manuel Guillén explora cómo la ética y la confianza son esenciales en las organizaciones. Aunque no se centra exclusivamente en la gestión del talento humano, ofrece una base sólida sobre la importancia de la ética en el entorno organizacional.


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Actividad opcional en foro (con insignia)


Instrucciones: Comparte una situación hipotética (o real, cuidando la confidencialidad) relacionada con un dilema ético en un proceso de selección de personal. Describe cómo actuarías y qué principios y valores aplicarías. Luego, comenta al menos una publicación de un compañero o compañera.


Criterios para recibir la insignia:

  • Participación reflexiva y argumentada (mínimo 150 palabras)

  • Aplicación clara de al menos dos principios vistos en este bloque

  • Comentario constructivo a otro participante

¡Las participaciones destacadas recibirán una insignia especial de "Ética en acción"!

Referencias

  • Chiavenato, I. (2011). Administración de Recursos Humanos. McGraw-Hill. Ley Federal del Trabajo. (2023). Diario Oficial de la Federación. Gobierno de México.


  • López Cabanillas, R., & López, E. (2020). Manual práctico de selección de personal. Trillas. Martínez, S. (2019). Ética profesional y responsabilidad en la gestión de talento humano. Editorial Humania.


  • Organización Internacional del Trabajo. (2015). Promoción de la igualdad y la no discriminación en el empleo. OIT. Werther, W. B., & Davis, K. (2010). Administración de Personal y Recursos Humanos. McGraw-Hill.


En los siguientes apartados se desarrollarán con mayor profundidad las buenas prácticas, la normatividad vigente y la forma en que estos elementos pueden integrarse en la realidad del ámbito organizacional. Es importante comprender que estos principios no solo son directrices técnicas, sino fundamentos éticos que moldean la cultura profesional del área de recursos humanos.



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